martes, 23 de febrero de 2010

KINGS OF MODESTY: “Hell or highwater” (2009) (Escape Music)


1. Never Touched the Rainbow. 2. Hourglass. 3. Deep Down. 4. Starring Eyes. 5.Hell or Highwater. 6. Suicidal Misión. 7. Once Upon a Time. 8. Tailspin. 9. We Will March. Our Way. 10. Miracle 9. 11. Two Hearts Collide.

Echo a andar los temas. No conozco la banda. No leí la gacetilla ni tengo información previa, ni siquiera la lista de temas o el arte de tapa. Todo el comentario es de primera oída. De inmediato las voces agudas, de notas altas que siguen a la batería con precisión profesional, alternada por gritos que no cualquier cantante alcanza – teclados al fondo mediante – y me pregunto si es un trabajo de power/progresivo de alta velocidad.
Y a medida que transcurre el primer tema – ni se cómo se llama éste o los siguientes -, me pregunto si la potencia se mantendrá, más cuando aparece el solo de guitarra y las teclas adquieren protagonismo en un elaborado barroquismo, mientras el canto dice en inglés algo sobre que “nunca toqué el arco iris”, con un gran efecto teclas procesadas y un final abrupto.
Los aires a heavy neoclásico asoman ni bien comienza el segundo tema, y capto en las voces similitudes purpelianas, mientras unos ágiles dedos recorren el mástil de las seis cuerdas. Los coros y las extensiones de las armonías vocales siguen en la buena senda. Y vuelvo a preguntarme si se mantendrá mi atención, de modo que dejo de escribir hasta terminar el tema.
Y terminó. Estuvo bien. No es mi estilo favorito pero el resultado es bueno… faltan más canciones, y el tercer track comienza con un ambiente algo oscuro, los teclados marcan los climas, y el ritmo – difícil de creer – y hay mucha, muchísima batería, con las guitarras casi al fondo… allá… increíble, hay algún pase, algún riffeo filoso pero las seis cuerdas relegadas… El tema así lo requiere, supongo que hasta en eso los músicos cumplen en el profesionalismo. Sí, ya se, son apenas tres temas, muy pronto para sacar conclusiones… un momento, las guitarras toman su protagonismo, pero acompañadas de nuevo por las teclas, sí, el tema es variado…. Falta más, apenas empieza… atención al lo que sigue. Y climas elevados y final abrupto.
Otro tema. Más protagonismo de teclado, pero no tapa al resto. Son más bien efectos de contundencia. La cosa comienza enrevesada, con voz gruñona y de pronto armonías vocales altas, pero cambio de tiempo, vuelven los gruñidos, se escucha algo de “no mercy…” y el estribillo alto de nuevo… ¿será repetido hasta el cansancio? Y… un poco, pero no tanto, viene otro cambio de tiempo, las manos recorren el mástil, escucho el bajo, ahí, viene bien, marcando la marcha y ¡más estribillo! ¿Hacía falta? Bueno, no podemos esperar un trabajo sin estos elementos… es un disco de power/heavy/progresivo/sinfónico/neoclásico… o al menos una agradable mixtura, de todo eso.
Por suerte lo que sigue en la lista de reproducción recupera la potencia y por el estribillo puedo inferir que es el tema que da nombre al disco, o al menos lo menciona. A esta altura sé que la voz, siempre privilegiada, es la protagonista. Sin advertirlo me levanté a atender el teléfono, mientras el estribillo se repite una y otra vez. Está bien, no escuché con atención, pero creo que a esta altura la propuesta de la banda la tengo re-sabida. Y el que lee también, no somos tontos.
Y lamentablemente, la potencia guitarrera en la siguiente música se ve alterada por la voz, que le da sofisticación a la melodía. Prefiero un poco de salvajismo, pero es lo que hay. Cuando la guitarra y la batería se enfrentan en un duelo, me convenzo de que el cantante debería darle un poco más de energía a su registro. Creo captar cómo viene los cambios hacia el final del tema… sí… la voz se apaga, cabalgata de guitarras, aporreo de batería, teclas apretadas con extensión medidas en micro segundos y fin.
Lo que sigue. Una balada que va de menos a más. Con voces de notas altas – ahora puedo decir “como siempre” – y climas que alcanzan lo épico, según el gusto del oyente, o el aburrimiento, según el gusto del oyente. Pero no todas son pálidas, el ambiente a lo Pink Floyd – etapa Gilmour – alcanza para darle poder. Dejo de escribir y escucho con atención, a ver qué pasa. El tema se hace largo. Y bueno.
¿Qué sigue? Más guitarras poderosas. Es el tema siguiente, ojo, no sé cuántos hay. De nuevo las voces se interponen con la instrumentación poderosa. Quizá de eso se trate de este tipo de música: equilibrios, contrastes, dosificación. Pero es inútil. En este tema las voces tratan de mantener alto lo épico, con resultados desparejos. Con mi oído oxidado de tanto escuchar death metal capto que la garganta está a un volumen más alto que el resto de los instrumentos, simplemente porque éstos reclaman potencia y aquella privilegia la melodía.
Asumiendo que los fanáticos del estilo ya deben desear mi muerte por no destacar la técnica, el profesionalismo y el esfuerzo de los músicos, casi sin advertirlo me meto en el tema que sigue y sí… lamentablemente, creo que el vocalista debe gritar para igualar el alto octanaje de los instrumentos. He escuchado resultados más potentes con notas menos altas, pero aún no puedo culpar al cantante. Si reviso bien lo que escuché hasta ahora, no hay abusos vocales. El resultado del disco comienza a cuajar, más aún con un curioso juego de cuerdas guitarreras - nunca escuché nada igual -, así que la atención me pide que deje de escribir y escuche.
Después de todo, la música pesada necesita más público y menos críticos. El tema terminó. Con la vuelta a la potencia en los compases finales que ya repasé.
En el siguiente, un brusco juego en las cuerdas da lugar a las voces siniestras, pero no tarda en cambiar al acostumbrado registro power… El canto dice algo de esperar una milagro, así que si ése es el clima que se necesita, adelante con lo épico, a triunfar con la garganta al mango, háganos creer, señor cantante, que estamos en un mundo mágico, atravesando un océano mítico, o algo así que creo que dice la letra… Epa… ¿cómo hace este tipo para alzar más y más la voz? Mierda… y eso que lo estoy criticando… Muy buena técnica, che.
El comienzo siniestro de la canción siguiente no me engaña. No creo que prevalezcan mucho tiempo esas voces en tempo lento y piano pesadón. De a poco vuelven los climas épicos (ufa…) Pero no… una guitarra acústica, o algo así quiebra toda pretensión y vuelve lo oscuro. No le presto mucha atención, a las letras, las teclas, la acústica me tiene prendado... y fin… unos susurros inentendibles y fin, fin, fin…
La banda me atrajo, porqué no. Normalmente no presto atención a estos proyectos así que si a esta altura del comentario no entendiste de qué se trata, bueno, siempre hay tiempo para escuchar y sacar conclusiones propias.
Sitio web: http://www.myspace.com/kingsofmodesty (A.G.)