1. Darkness 2. I Will Rise 3. Forever Free 4. House Of Fear 5. Bloodline (Charlie) 6. I Am Nightmare 7. Caged In Fear 8. Lost Forever 9. Don’t Let Go 10. The Story Of Jenna Lee
Los trabajos conceptuales se han convertido en un terreno abonado para la épica del rock de finales de los años sesenta y principios de los setenta y, posteriormente, como no podía ser de otra manera, de nuestro querido heavy metal. Si grupos como The Who con “Tommy”, Jethro Tull con “Thick as a Brick” o Pink Floyd con “The Wall”, ayudaban a conformar los cimientos de este tipo de obra musical, el metal no se quedaba atrás y, con esta misma estructura, forjaba referencias tan clásicas como “Abigail” de King Diamond. “Seventh Son of Seventh Son” de Iron Maiden, “Metropolis PT II: Scenes From A Memory” de Dream Theater o “Nightfall in Middle-Earth” de Blind Guardian, sólo por citar algunos de los más famosos y dejando de lado el mundo de las óperas rock (con las que los elepés conceptuales comparten muchas características). Hasta los dioses Judas Priest (genuflexión) pusieron su granito de arena con “Nostradamus”…
Supongo que buena parte de estos inigualables álbumes sirvieron de fuente de inspiración al bono de Brian LaFave -vocalista, guitarrista, bajista, teclista y talento creativo detrás del proyecto Archfiend UP- para sacarse de la manga su primer larga duración titulado "Lost Forever". Un disco conceptual que narra, a través de 10 composiciones que se enuncian como los capítulos de un libro, la historia de una joven de catorce años, Jenna Lee, que desde pequeña es víctima de abusos por parte de su padre. Tras la muerte de su madre, la protagonista decide huir de casa con Charlie, pero lejos de dejar atrás sus pesadillas, su novio la retiene contra su voluntad con la intención de mercadear con ella. La chica, rendida ante las adversidades y convencida de que nadie podrá liberarla de su cruento destino, decide quitarse la vida.
Consciente de que una obra de estas características debe estar bien trenzada, LaFave dedicó casi dos años hasta concluir su labor en 2025. Dispuesto a poner toda la carne en el asador, en un intento de remachar la crudeza de la historia y dotar a “Forever Lost” de un concepto diferencial, se le ocurrió la idea de complementar cada uno de los temas con el soporte visual de videoclips independientes. Con esa intención, tiró por la calle de en medio y recurrió a la persona de Michael Lynn para que dirigiera el guión de los capítulos y los convirtiera en cortometrajes con animación CGI (es decir, con imágenes en 3D generadas por ordenador).
Una vez perfilada la idea, el multiinstrumentista se dirige desde Escanaba en dirección a Madison, donde el productor Paul Schroeder le espera en los Megatons Studio para grabar y producir -como también había hecho con el primer EP digital de su carrera- las pistas de este proyecto conceptual. Pero Brian no va solo a Wisconsin, sino que reúne al guitarrista Tony M. y al batería Justin Parker para que con sus interpretaciones aporten un brillo diferente a las canciones que él circunscribe dentro del amplio espectro del heavy metal y el hard rock, pero donde la influencia de un áspero power metal americano también tiene mucho peso.
Si bien nos encontramos ante una creación ambiciosa, envuelta de creatividad y con un minucioso cuidado para no dejar ningún cabo suelto, no engañaremos a nadie si decimos que musicalmente es un disco justito y escaso de recursos. Pero contra todo pronóstico, la síntesis de ambos formatos, el auditivo y el visual, acaba confiriendo un aire tan kitsch al producto (disponible en las plataformas de Revernation y Youtube, respectivamente) que, sí o sí, hace que te acabes encariñando con él.
Un arpegio acústico, que irá evolucionando hasta la abordada instrumental de toda la banda, acompaña a una breve narración inicial que nos adentra en Darkness, el primer capítulo de esta historia. A continuación, un riff rudimentario abrirá paso al curioso fraseo entrecortado de Brian LaFave, a través del cual saltaremos alegremente hasta el melódico estribillo de I Will Rise.
Un nuevo preludio desenchufado es la antesala de Forever Free, una pieza donde las estrofas van transcurriendo sobre una intensa línea de guitarra que, en su parte final, pasará el relevo al solo del señor LaFave. Estas tres primeras pistas son las más interesantes del trabajo que, a partir de ahí, se va apagando y entra en una monocromática deriva sonora que nos hace desear a cada nuevo tema que el triste desenlace de la historia llegue en breve.
El desesperado grito de ayuda de House Of Fear cristaliza con la narración entonada de Brian en una pieza acústica que, en su ecuador, se electrifica sin ton ni son y concluye de nuevo unplugged. Bloodline (Charlie) es un breve relato musicado, I Am Nightmare es eso, un patinazo sin gracia hecha canción y Caged In Fear, con una incomprensible interrupción a media canción y un estribillo carente de inspiración, resulta otro despropósito compositivo, cuyas estrofas en las que el cantante se dobla la voz son las que salvan los muebles.
El tema que titula el álbum tampoco logra levantar los ánimos y cae de nuevo en el inmovilismo de un largo fragmento acústico que secunda la interpretación vocal hasta la concebida irrupción de la distorsión, donde únicamente dos solos de guitarra rompen aquí con el enquistamiento sonoro.
El sonido de la lluvia abraza a Don't Let Go, una bonita y breve instrumental de la que florece una precisa melodía solista entre unos acordes desenchufados, mientras que The Story Of Jenna Lee es el corte (innecesariamente largo) que, con un riff muy pobre y una línea vocal vacía y aburrida, cierra el disco. Como en las canciones anteriores, se intercalan fragmentos de estremecedoras informaciones relativas a la inhumana esclavitud moderna, junto con recursos para plantarle cara.
En resumen, cabe valorar que “Lost Forever” nace con la noble intención de ser un grito de denuncia hacia una execrable situación de sumisión absoluta. Pero, por otro lado, y a pesar del loable propósito, no podemos esconder que esta one man band lo hace con un trabajo que musicalmente se podría calificar de soberbio sólo si se analizara desde el amateurismo que se mueve por puro placer y amor por la música metálica, pero que -más allá del círculo cercano de los Archfiend UP- difícilmente reúna condiciones suficientes para atraer la atención de un público más amplio.
Sitio web: www.facebook.com/archfiend.lafave (M. M.)

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