Mostrando entradas con la etiqueta Marc Milà. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marc Milà. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2020

MINDLESS SINNER: “Poltergeist” (2020) (Pure Steel Records)


1. Poltergeist 2. Heavy Metal Mayhem 3. Valkyrie 4. World Of Madness 5. The Road To Nowhere 6. Rewind The Future 7. The Rise And The Fall 8. Hammer Of Thor 9. Altar Of The King 10. Roll The Dice

Los suecos impíos de Mindless Sinner cumplen de nuevo penitencia -aunque sin sentido de culpa alguno- con un fervoroso trabajo discográfico titulado “Poltergeist”, un sexto acto de expiación en el que honran a la perfección al género con su heavy metal old school con marcadas influencias de la NWOBHM e indicios de la denominación de origen sueca. Formados en la ciudad de Linköping en 1981 por el vocalista Christer Göransson, los guitarristas Magnus Danneblad y Jerker Edman, el bajista Christer Carlson y el baterista Tommy Viktorsson, durante el primer año sufrieron varios cambios de nombre hasta dar con definitivo Mindless Sinner con el que publicaron el EP “Master Of Evil” (1984) y los álbumes “Turn On The Power” (1986) y “Missin’ Pieces” (1989) que precedió al cese temporal de la banda y fue lanzado con el nombre acortado a Mindless. Tras puntuales reuniones en 2001 y 2014 conmemorando distintos aniversarios, el combo regresa a la actividad discográfica de nuevo como Mindless Sinner con “The New Messiah” (2015) y la posterior la grabación en vivo “Keeping It True” (2018).  A principios de este año el quinteto publicó “Poltergeist” un cuarto larga duración salpimentado de excelentes armonías a dos guitarras, una eficaz sección rítmica y una increíble voz con la que querrás cantar hasta la extenuación los hímnicos coros y los letales estribillos de buena parte de sus canciones. 
Los inquietantes ruidos fantasmagóricos con las que se inicia el tema título ceden todo su protagonismo al decidido ritmo de batería y a la melodía del riff sobre el que se entonan unos coros simples pero efectivos orquestados por la voz fresca y rica en matices de Göransson y, posteriormente, al imponente solo armonizado por parte de Danneblad y Edman.
Heavy Metal Mayhem atesora un poderoso sonido de bajo, una palpitante línea de guitarra sobre la que fluye la voz, un estribillo para cantar a pleno pulmón y unas armonías que sencillamente erizan el vello. 
Valkyrie es un majestuoso medio tiempo coronado por un emotivo puente y un melodioso estribillo, World Of Madness te atrapa con su compás embriagador y ese persistente doble bombo, The Road To Nowhere empieza con un oscuro punteo que se torna en un ritmo pesado y trotón, mientras que en Rewind The Future, Carlson y Viktorsson toman las riendas del tema para llevar en volandas el riffage, con Christer mostrando su chorro de voz en el puente y los guitarristas desgranando unas armonías típicamente Maiden antes del fantástico solo.
El musculoso riff y la línea cabalgante de guitarra de The Rise And The Fall conceden una pausa con la llegada del estribillo y erigen una parte instrumental que nos transporta al Victim Of Changes de Judas Priest (genuflexión). Hammer Of Thor tiene un riff espectacular amplificado aquí por una impecable rítmica y un estribillo que te hará tambalear como si de un mazazo se tratara. En la épica Altar Of The King la banda construye un sonido pesado y profundo de guitarras muy en la honda de Hammerfall y en Roll The Dice el tono nasal empleado por Göransson y el riffage son muy Saxon, mientras que las líneas melódicas del puente se acercan a las de su compatriota Joachim Cans resultando un irresistible cruce entre los británicos y los suecos.
Estos pecadores consumados que sólo rinden las penas de sus culpas ante las sagradas leyes del metal ofrendan con “Poltergeist” un álbum atemporal, auténtico, sólido y potente. ¡Imprescindible para cualquier amante del noble metal europeo de la década de los 80!

lunes, 1 de junio de 2020

MILLENNIUM: “A New World” (2019) (Pure Steel Records)


1. Give Me A Sign 2. World War 3 3. A New World 4. All Out War 5. King Of Kings 6. Assassin 7. Summon The Dragons 8. Kill Or Be Killed 9. Obsolete 10. Victory

Tras publicar su último trabajo hace tres años -y del que dimos buena cuenta en este, tu sitio-, los veteranos metaleros del condado de Durham regresaron a la actualidad a finales del año pasado con “A New World”, un larga duración en donde “han tratado de mantener sus raíces ancladas en el sonido de la NWOBHM, pero experimentando en la justa medida para obtener una impronta de heavy metal más directo”. 
Como ya destacamos en su anterior reseña, la banda se formó en 1982, lanzó su debut dos años más tarde y en 1988, desilusionada y sin contrato discográfico, se separó. No fue hasta casi tres décadas después -a raíz de la reunión de buena parte de la formación original- que Mark Duffy, su vocalista y motor principal, les animó a publicar un disco con la regrabación de temas que no habían visto la luz en el pasado y posteriormente puso en marcha una renovada maquinaria con Will Philpot y Louis Astbury a las guitarras, Andy Fisher al bajo y Darren Moore a la batería para grabar “Awakening”. El quinteto de Billigham decidió dar continuidad hace unos meses a su despertar con “A New World”, su tercer álbum con material inédito que tiene en el trasfondo apocalíptico del fin de la humanidad el hilo conductor de buena parte de sus temas. Tras la grabación, Atsbury y Moore abandonaron la nave, ocupándose Kenny Nicholson y Nigel Waterfall Brown desde ese momento de la guitarra y la batería respectivamente.
El afiladísimo riff de Give Me A Sign, su dinámico puente y su fantástico solo compartido son la chispa con la que Millenium prenden la mecha de su reciente obra. El dramático inicio de World War 3 es el preludio de una pieza de ritmo cabalgante y una buena línea de guitarra solista, tomando el sonido de la NWOBHM el absoluto protagonismo en el corte que le sigue y titula el álbum, una pista que arranca con un riff melódico adornado por un preciso doble bombo, se somete a un cambio de tempo con la llegada del puente y nos deslumbra con un hímnico estribillo y un fragmento intermedio hiper-metálico. 
La cadencia palpitante de All Out War nos sorprende con una medida desaceleración en el puente, King Of Kings en un tema de guitarras galopantes cuya armonía recuerda a Iron Maiden y Assassin aglutina un incontestable riffage que bebe directamente de la escuela de los Sacerdotes de Judas, unas trepidantes estrofas que no dan tregua, un estribillo repetido hasta la saciedad y un incendiario solo. 
Unas notas desprovistas de distorsión a las que se suma el dibujo de la guitarra solista son el prefacio del riff 100% Saxon de Summon The Dragons con una inspirada variación de la melodía vocal en el verso principal y por su lado, la maidenesca armonía de Kill Or Be Killed te atrapa desde el primer momento, mientras que la áspera garganta de Duffy guía el tema hasta el combativo estribillo entre acordes de guitarra. Ya en la recta final, la rocosa Obsolete luce un ritmo sosegado y oscuro, todo lo contrario que Victory, una pieza con una majestuosa y épica melodía que toma velocidad en las estrofas y se corona con un triunfal estribillo.
Millenium han facturado con “A New World” un álbum claramente orientado a los arbitrios clásicos del género, con mayor dinamismo y melodía que su antecesor. Una lástima que no estuvieran en el sitio ni en el momento adecuados a principios de los ochenta. De haber sido así, tal vez hablaríamos de ellos en otros términos. 
Sitio web: www.millenniumofficial.com (M.M.)

lunes, 11 de mayo de 2020

RITUAL STEEL : “V” (2019) (Pure Steel Records)



1. Does Tomorrow Exist 2. Civil Unrest 3. Jackyl & Hyde 4. Kingdom Of Death 5. Doomonic Power 6. The Evil Elite 7. Confrontation On The Frontlines 8. Ritual Steel II 9. The Ritual Steel Hammer

Ritual Steel lanzaron hace unos meses su quinta referencia, la primera bajo el sello Pure Steel Records, a la que en un arrebato de originalidad titularon “V”. La banda, originaria del estado alemán de Schleswig-Holstein, es el proyecto personal erigido en 2001 por el batería Martin Zellmer. Luego de editar varios sencillos y un par de álbumes (“A Hell Of A Knight” y “Blitz Invasion”), en 2004 los miembros del combo germano decidieron seguir diferentes caminos y Martin se dispuso a reunir a un puñado de nuevos compañeros con quienes continuar su camino. Tras dos años de búsqueda dio con el guitarrista Sven Boege, el bajista Stefan Ikert y el cantante americano John Cason y con ellos publicó sus dos siguientes obras discográficas: “Invincible Warriors” (2007) y “Immortal” (2013). Y fue seis años después de su última producción, cuando el grupo convertido en trío (Boege se ocupa en la actualidad de las seis y las cuatro cuerdas tras la marcha de Ikert) decidió consumar su nueva ceremonia metálica. En “V” el combo nos presenta su crudo heavy metal de corte clásico con un ojo puesto en el US metal y algún toque de doom (al que su líder denomina “Metal idealista”) con el que firma un trabajo bastante flojo. Bajo mi punto de vista, la voz se muestra muy frágil y a punto de quebrarse cuando sale de su zona de confort e intenta llegar a las notas más agudas, la batería suena demasiado plana y en varias ocasiones (como en Jackyl & Hyde y The Evil Elite) existe un desequilibrio entre el ritmo de la batería y el tempo en el que canta Cason, como si las melodías vocales y el resto de pistas instrumentales se hubiesen compuesto de forma independiente y una vez ensambladas en la mezcla no acabaran de encajar. La consecuencia de todo ello, junto a una producción tosca y poca pulida, da la sensación de un producto final inacabado. 
El álbum empieza con el largo e introductorio ritmo marcial de batería y la bonita armonía de guitarra de la esperanzadora Does Tomorrow Exist, con un estribillo de gran pegada que recupera el riff inicial y una fantástica línea melódica. Kingdom Of Death nos sorprende con unas musculosas guitarras, un fenomenal doble bombo, unas estrofas con seco final y un puente que se precipita a gran velocidad hasta el verso principal. Doomonic Power nos presenta una cadencia cabalgante sobre la que se desliza la voz, una armonía que nos lleva hasta el estribillo (un tanto acelerado por la variación de tempo marcada por el doble bombo) y un poderoso interludio instrumental. Ritual Steel II, la continuación de un tema aparecido en su primer disco, es veloz y tiene un aplaudido sonido próximo al de Motörhead, aunque los coros de la parte central lo deslucen de forma considerable. Y poco más a destacar, salvo algún que otro cambio de ritmo interesante en The Ritual Steel Hammer o algunas armonías inspiradas en Iron Maiden como las que aparecen en Confrontation On The Frontlines.
Duele escribir esto, pero como diría cualquier chef, a este plato le faltan unas cuantas horas más de cocinado.
Sitio web: www.facebook.com/RITUALSTEEL (Marc Milà)

lunes, 27 de abril de 2020

KNIGHTS OF BLOOD: “El lado oculto” (2020) (Duque Producciones)


1. Estigma del condenado (Intro) 2. El lado oculto 3. Promesas vacías 4. Ojos que gritan 5. Vuela 6. Crematomanía 7. En tu memoria 8. La cuenta atrás 9. La era de Hielo 10. Sed de otros 11. Triste condena

“El lado oculto” es el segundo álbum que Knights Of Blood sacan en sus cinco años de carrera, tras “Falsa realidad” que publicaron en 2018 y el EP con el que debutaron un año antes. En este segundo larga duración, la banda granadina compuesta desde sus principios por Mireia Fontarrosa a la voz, José Vílchez y Javi Molina a las guitarras, Alex Sola al bajo y Kyle O’Brien a la batería, exhibe de nuevo su heavy metal con guitarras thrash y ritmos contemporáneos en donde comparativamente las piezas suenan mucho más engrasadas y se aprecia un gran salto cualitativo tanto en solidez compositiva como en calidad sonora, afianzado todo ello por la acertadísima producción de Alberto Rionda. 
Pero más allá del sonido de auténtica apisonadora humana del que goza ahora la batería, tal vez sea el tono más agudo y melódico que ha adoptado Mireia en su forma de cantar -inversamente proporcional al mayor grado de dureza y oscuridad hacia el que tiende el grupo en sus composiciones- lo que más sorprende, afirmando aún más uno de los factores distintivo del quinteto. Por su parte, los textos no han abandonado la carga de denuncia social del que siempre han hecho gala, teniendo ahora como hilo conductor a esa parte más oscura de la personalidad que intentamos mantener oculta. 
La introducción con instrumentación oriental Estigma del condenado es el sendero que nos lleva hasta el corte homónimo del álbum con un riff y una batería aplastantes, una instrumentación que va creciendo en intensidad a medida que avanzan las estrofas, una voz que va jugando con diferentes tesituras a lo largo del extenso estribillo y un solo compartido entre José y Javi y una brillante armonía. El inicio de Promesas vacías es puro thrash, dando paso a un ritmo sincopado con una magistral batería, una parte intermedia con una voz masculina doblando la de Fontarrosa y un estribillo marcado por las variaciones de melodía y tempo, aunque un tanto indefinido. Ojos que gritan empieza con un precioso punteo de guitarra y avanza en una dirección parecida a la del anterior corte, con unas guitarras endiabladas, un ritmo de batería entrecortado y Mireia escalando notas al final de las estrofas. Vuela empieza sin paños calientes con un estribillo -ahora sí definido- que es secundado por unas guitarras trituradoras sobre las que cabalga la línea vocal. 
Crematomanía tiene unos fantásticos cambios de ritmo y La cuenta atrás arranca con la voz desnuda, sigue con una cadencia palpitante y su estribillo es emotivo y melódico a partes iguales. Entre ambas tenemos la balada del álbum, la conmovedora En tu memoria, con un precioso arpegio acústico, una melodía acompañada de bajo y percusión de aro y una manera de entornar las frases henchida de delicadeza y sensibilidad.
Ya en la recta final, La era de Hielo resulta un corte oscuro e intrincado en el que Alex destapa el tarro de las esencias de sus cuatro cuerdas, Sed de otros tiene un complejo desarrollo con ecos cercanos al power americano y Triste condena estalla con un riff entrecortado sobre el que marcha la garganta de Mireia que, por un lado, comparte protagonismo en el estribillo con una voz profunda que le hace de contrapunto narrativo y, por el otro, brilla enormemente en el intenso fragmento intermedio que es la antesala del fantástico solo.
Knights Of Blood avanzan sin freno… ¡acompáñales en su viaje hacia el lado oculto!
Sitio web: www.facebook.com/KOBHeavymetal (Marc Milà)

domingo, 19 de abril de 2020

ASSASSIN’S BLADE: “Gather Darkness” (2019) (Pure Steel Records)


1. Tempt Not (The Blade Of The Assassin) 2. Call Of The Watch 3. Gather, Darkness! 4. The City That Waits 5. Dream Savant 6. Gods 7. The Ghost Of Orion 8. The Thaumaturge 9. I, Of The Storm 10. Soil Of The Dead

A finales del año pasado Assassin’s Blade volvieron a la escena del delito con “Gather Darkness” para darnos una nueva estocada con el afilado acero de este, su segundo álbum. El proyecto nació en Suecia en 2014 fruto de la unión del guitarrista David Stranderud (Portrait) y el bajista Peter Svenson (Cult Of The Fox) que, tras un primer intento fallido de banda, decidieron recuperar las canciones compuestas y recomponerse con Markus Rosenkvist (Cult Of The Fox) a la batería y la devastadora voz del canadiense Jaques Bélanger (ex-Exciter) para dar forma a su debut “Agents Of Mystification” (2016). Tres años más tarde y con la incorporación del guitarrista Bruno Buneck (Devil Lee Rot), la banda libra su nueva entrega de rudo heavy metal que coquetea con el speed, brindándonos descarnados riffs afilados, incombustibles solos, una trituradora base rítmica, medidos cambios de ritmo y precisos interludios coronado todo ello por una voz agresiva (de estilo cercano al de Bruce Dickinson) capaz de propulsar su rango hasta altas notas agudas inspiradas en las del Metalgod y el Rey Diamante. 
Tempt Not (The Blade of the Assassin) es una inmejorable carta de presentación con la guitarra solista al principio de la canción chillando como la víctima a la que llevan a sacrificio y la poderosa garganta de Bélanger combinando su voz natural con inflexiones híper agudas en varios versos.
Un riff veloz, una batería ultrarrápida y unas increíbles subidas y tonos altos son las credenciales de Call Of The Watch cuyo ritmo sólo se ralentiza con la llegada del estribillo y sus demoledores coros marciales.
El magistral trabajo de las cuatro cuerdas de Rosenkvist en el tema que titula el álbum antecede a The City That Waits, un medio tiempo con un sonido de guitarra espeluznante y una voz semi narrada por encima del riff heredado del maestro Tony Iommi, en donde brillan por igual los redobles de batería que surgen entre las estrofas, el sutil cambio de tempo en el verso principal y el interludio instrumental que converge en el solo.
La fulminante batería y la rápida guitarra de Dream Savant contrastan con la excelente variación de la melodía vocal en el puente del coral estribillo y con la embriagadora armonía destilada por las seis cuerdas que brillan otra vez en la parte intermedia. 
En Gods Jaques se luce con unos excelentes tonos agudos en los versos y posteriormente muestra sus cualidades en el intercambio de voces durante el puente, en The Ghost Of Orion son los guitarristas quienes nos regalan un solo colmado de musicalidad en esta fenomenal descarga de ritmo galopante, y en The Thaumaturge es la épica quien toma el control absoluto del mágico y coral estribillo.
La velocidad vuelve a hacerse con las riendas del fantástico riff de I, Of The Storm en donde las variaciones de tempo que entretejen las diferentes transiciones del tema son las grandes protagonistas, mientras que en la final y extensa Soil Of The Dead las notas de bajo dan paso a la cadencia cabalgante sobre la que vuela la voz hasta el sosegado y dramático estribillo.
Su sello discográfico se ha aventurado a definir el sonido de “Gather Darkness”-mezclado por Martin Pfeiffer (U.D.O.) y masterizado por Stefan Kaufmann (Accept)- como un cruce entre el de Exciter y el de Judas Priest (genuflexión). Si te mueves en la onda de bandas como King Diamond, Metal Church, Agent Steel o los propios Exciter… ¡Assassin’s Blade debe ser tu próximo objetivo!
Sitio web: www.assassins-blade.com (M.M.)

martes, 31 de marzo de 2020

IRONTHORN: “Legends Of The Ancient Rock” (2019) (Sliptrick Records)


1. A New Day 2. Legends 3. Werewolf 4. The Seed Of Fire 5. My Cure 6. Phoenix 7. Ladro del Tempo 8. Trick Or Treat 9. The Call Of Silence 10. The Ancient Rock

Desde la isla de Sicilia, y en concreto de la provincia de Agrigento, los metaleros italianos Ironthorn deleitan nuestros oídos con “Legends Of The Ancient Rock”, un segundo trabajo discográfico en el que aúnan su personal estilo a medio camino entre el hard y el heavy metal “con riffs clásicos de hard rock y sonidos pesados acompañados de una rasgada y melódica voz” con el que se proponen recrear con sonido contemporáneo “la música de las más famosas bandas de hard rock, heavy y thrash metal de los años 80 y 90”. El quinteto (Luigi Pullara a la voz, Maurizio Liberto y Gabriele Misuraca a las guitarras, Antony La Marca a la batería y Eliseo Bonacasa al bajo) ha ensamblado su actual trabajo como una continuación del concepto desplegado en su predecesor “After The End” (2017) “en donde aquellos que se habían hecho suyo el mensaje de desistimiento de una sociedad falsa y de rebelión ante los poderes sociales que subyugan a la humanidad, ahora pueden encontrar alivio en la música como una forma de arte eterno capaz de mejorar el futuro”. Para dotar de argumento su propuesta se valen de mitos como el de Prometeo, Cthulhu o el hombre lobo y leyendas como las de Loki y Sigyn o las de las guerras entre los dioses y los titanes.
Tras la tempestuosa introducción ambiental A New Day, el trabajo arranca con el sucio riff metálico de Legends y una fantástica batería a los que se suma un ritmo cabalgante sobre el que transcurren las ocurrentes estrofas en las que se van citando títulos de canciones y de álbumes míticos que hacen referencia a grandes bandas del universo hard & heavy hasta el estribillo, en donde se interpela directamente a miembros de Iron Maiden, Metallica y Pantera (los dos primeras, sus grandes influencias). 
The Seed Of Fire empieza con un riff letal y cuenta con unos poderosos guitarrazos que se acaban convirtiendo en una cadencia galopante. La preciosa línea vocal que nos propulsa hacia el puente y el estribillo es cautivadora y cuenta con la participación vocal de su compatriota Rob Tyrant (Labyrinth). 
My Cure es una powerballad en toda regla, con una guitarra acústica sobre la que se desliza la voz y que es el preludio perfecto para precipitarse hacia la irresistible melodía de la estrofa principal cuando entra la banda al completo.
La tradicional melodía con flauta de Phoenix da paso a un duro riff y a una majestuosa batería en un tema que traspira épica por todos sus poros y que posee un par de solos de guitarra que desarrollan la melodía del estribillo y de la flauta respectivamente.
Ladro del Tempo es un gran corte cantado en italiano que se abre con unas notas de corte oriental y un demoledor ritmo de batería y en donde, tras el cambio de tempo para encarar el estribillo, sus guitarras traen a la memoria a Iron Maiden.
El riff musculoso y la batería sincopada de The Call Of Silence nos precipitan hasta un resultón puente y un delicioso estribillo con una melodía marca de la casa, en otra de las piezas, junto a The Seed Of Fire que destacan por encima de las demás. 
Finalmente, The Ancient Rock es un corte instrumental de más de siete minutos con sonido contundente y en el que los guitarristas se explayan a gusto incorporando multitud de variaciones a la harmonía principal hasta despedir el tema con el rumor de la lluvia a modo de outro.
Ironthorn han facturado con “The Legends Of The Ancient Rock” un gran álbum, variado, intenso y entretenido con el que los sicilianos se proponen rendir “un imponente tributo a la música”.
Sitio web: www.ironthorn.it (M.M.)

martes, 17 de marzo de 2020

WEAPON UK: “Ghosts Of War” (2019) (Pure Steel Records)


1. Ghosts Of War 2. Queen Of The Ride 3. Redman 4. Sea Of Hope 5. Emerald God 6. Tourniquet 7. All I Need 8. Hell On Earth 9. ’79 Revisited 10. Ghosts Of War Reprise

Weapon UK, conocida en sus primeros años como Weapon, es otra de esas leyendas underground de la NWOBHM que no obtuvieron el reconocimiento que creían merecer y que casi 30 años después de su retirada, decidieron regresar para limpiar su honor mancillado.
Estos londinenses nacieron a principios de la década de los años 80 y tras unos comienzos prometedores (llegaron a telonear a Motörhead en su gira “Ace Up Your Sleeve” y su primer sencillo tuvo una buena acogida entre la prensa y el público), su estrella se desvaneció, no sin antes inspirar con los guitarrazos iniciales de su Set The Stage Alight la apertura del célebre Hit The Lights de los californianos Metallica. Después de una reunión fugaz en 2005, los fundadores Danny Hynes y Jeff Summers -cantante y guitarrista respectivamente- volvieron a la carga en 2011 para grabar su debut discográfico “Rising From The Ashes” que no vio la luz hasta tres años después a causa de un largo pleito que desembocó en el añadido “UK” a su nombre. Y es en este punto que, respaldados por reediciones y compilaciones, Danny y Jeff -acompañados del bajista Tony Forsythe y el batería Darren Lee- lanzaron hace pocos meses su segundo larga duración bajo el título de “Ghosts Of War”, un trabajo en el que el cuarteto desgrana un cruce sónico entre poderoso hard rock y pinceladas de primigenio heavy metal.
Las sirenas de los vehículos policiales nos conducen hasta el tema homónimo con las notas del estribillo recordando esa inolvidable melodía de Over The Hills And Far Away de Gary Moore y contando con la inestimable participación de la exvocalista de Thundermother, Clare Cunningham.
El riff inicial de Queen Of The Ride te hace pensar en el de A Little Bit Of What You Fancy de Saxon -pero a menos revoluciones-, mientras que un colosal trabajo de batería y un bonito cambio de tempo cargado de melodía nos llevan hasta el pegadizo estribillo.
Las cuerdas desnudas de Redman sobre las que se desarrolla la voz nos evocan la cadencia del tema Cats In The Cradle de Harry Chapin, para que después la entrada de los tambores y el bajo vaticinen la llegada del duro riff.
Tras unas tétricas notas, Sea Of Hope arranca con un riff ametrallante y acelerado que junto al tono vocal de Hynes parecen sacados de algún trabajo de la última época de los guerreros sajones de Yorkshire. Emerald God está dedicada a Phil Lynnot, Tourniquet tiene una soberbia batería y un destacable y melodioso estribillo, All I Need es un tema muy marchoso con un riff roquero y una buena estrofa principal, y ’79 Revisited atesora un sonido entre el hard y el heavy y un merecido auto homenaje en sus versos.
En el apartado de los temas extra contenidos en la edición en vinilo, nos encontramos con la revisión de su clásico Set The Stage Alight, con esa veloz línea cabalgante de guitarra que no concede tregua alguna, y Ghosts Of War Reprise, un outro con violines que retoma la parte coral interpretada por la voz de Cunningham en el tema principal.
En resumen, “Ghosts Of War” es una referencia para fans completistas de aquella irrepetible ola de metal británico que añoran los primeros años de bandas como Saxon, Demon, Diamond Head o Raven.
Sitio web:
www.weapon-uk.com (M.M.)

lunes, 2 de marzo de 2020

R.U.S.T.X: “Center Of The Universe” (2019) (Pitch Black Records)


1. Defendre le rock 2. Running Man 3. Black Heart 4. I Stand to Live 5. Endless Skies 6. Center Of The Universe 7. Widow's Cry 8. Wake Up 9. Dirty Road (CD bonus track) 10. Band On The Run (CD bonus track)

Desde Agioi Trimithias -un pueblo enclavado en Nicosia, la capital compartida de la isla de Chipre- la banda R.U.S.T.X nos hacen llegar su tercer larga duración titulado “Center Of The Universe”. Echando la vista atrás, el grupo inició su andadura en 2003 bajo la batuta de los hermanos Giorgos y Panagiotis Xanthou como Fire And Ice, pero ya al año siguiente pasaron a llamarse R.U.S.T. Ya con este nombre lanzaron un EP, incorporaron a su hermano pequeño Giannis a la batería y auto produjeron su opera prima “Forget In The Fire Of Metal” (2011). Tras algunas deserciones, en 2014 deciden reclutar a su hermana Katerina a los teclados para agregar melodías progresivas a su música, añadir la “X” del apellido familiar al final del nombre del combo para indicar el comienzo de “una nueva era roquera y metálica sin fin” y continuar su andadura con otro EP y un segundo disco (“T. T. P. M.”) publicado en 2017. 
En su más reciente referencia nos topamos con un álbum influenciado por el amplio espectro del sonido del rock de los 70’s y los 80’s con remaches metálicos y tamizado por multitud de estilos que comprenden desde el hard rock y el AOR hasta los tintes progresivos. A primera vista lo que más llama la atención es que los cuatro hermanos comparten las tareas vocales, contribuyendo con sus voces (la poderosa de Katerina junto a la aguardentosa, la áspera y la aguda de sus tres familiares) a una gran diversidad tanto sonora como estilística en cada una de las canciones. A pesar de los constantes virajes, no se pierde en ningún momento la esencia sónica de un álbum que contiene melodías y armonías pegadizas, grandes coros sinfónicos, brillantes solos y una fantástica mixtura entre riffs de guitarra y notas de teclado. 
El inicial Defendre le rock es un guiño a sus “hermanos” franceses de Gang, un sólido hard rock de toda la vida con cierto regusto a AC/DC, pero glosado aquí con el sonido del Hammond en primer plano y el riff de guitarra por detrás, y un definitorio estribillo para gritar a pleno pulmón. Running Man empieza con un poderoso riff y una acelerada batería, avanza con una veloz línea de guitarra sobre la que canta la misma voz que en el tema anterior y se apacigua con la llegada del melodioso estribillo. Black Heart cuenta con una preciosa melodía de guitarra, una voz que recuerda a la de Joe Cocker y que en el verso principal comparte protagonismo con la de Katerina. Y es ella quien toma las riendas con increíble feeling en la poderosa I Stand to Live, en donde unas desconcertantes primeras notas sintetizadas dan paso a las teclas y la guitarra atacando a la par con inconmensurable fuerza el riff principal. Endless Skies nos regala unos teclados muy en la onda de las bandas de AOR de finales de los 70’s, con una inédita aguda voz masculina (que irá alternándose las estrofas con la femenina hasta fundirse exquisitamente en el puente) y unos fenomenales solos de guitarra y bajo.  
El tema que titula el disco es una ambiciosa hazaña sonora con voces corales, ritmos emparentados con el jazz, melodías que perpetúan las típicas armonías de Iron Maiden y fragmentos instrumentales con reminiscencias a Queen. Widow's Cry custodia un veloz y agresivo cambio de tempo en su interior y un interesante estribillo con un diálogo entre la voz femenina y la áspera masculina que le hace de perfecto contrapunto, mientras que el jovial y alegre riff de Wake Up y su pegadizo estribillo cierra este fantástico trabajo. A continuación, Dirty Road -con su ritmo cabalgante, los grandes dibujos de la guitarra solista, el incendiario solo y la combinación entre voz cazallosa y aguda- y Band On The Run -la roquera versión del tema de Wings con las cuatro voces brillando con todo su esplendor- son los bonus tracks que ponen la guinda al pastel.
En resumen, “Center Of The Universe” es un álbum auténtico y desacomplejado, con sonido añejo y remozado con atrevimiento y energía positiva. ¡Muy recomendable!
Sitio web: www.facebook.com/RUSTCYPRUS (M.M.)

jueves, 20 de febrero de 2020

HEREJÍA: “La quinta herejía” (2019) (Duque Producciones)


1. Pangea 2. Quinta herejía 3. Hasta morir (para siempre) 4. Tu nombre 5. Soy como soy 6. Libre 7. Ahora yo 8. Resurrección 9. El viaje más largo (Ítaca) 10. Te quiere atrapar

“La quinta herejía” es el segundo trabajo discográfico de banda española Herejía, “los auténticos herederos de la época dorada del metal”. Fundados en Cantabria en 2011 por los compañeros de instituto Borja Díaz y Rubén Fernández a las guitarristas, grabaron su debut “Despierta” (2016) junto a Jonathan Fernández a la batería, Mateo Domingo al bajo y Enrique Nieto a la voz. A finales del año pasado publicaron su segunda obra “La quinta herejía” con la reciente incorporación de Antonio Celis quien cubre la vacante de Mateo y en donde sin ningún tipo de cortapisa el quinteto se inclina por un heavy metal clásico con producción moderna y aplastante, pero sin corromper esa sonoridad típica de las grandes bandas británicas y europeas que en los años ochenta del siglo pasado lograron la inmortalidad el género. Un trabajo simple y directo que no ofrece lugar a la experimentación, con una voz sobradamente dotada para el estilo, unas guitarras arrolladoras, unos riffs escupidos a discreción y una base rítmica demoledora.
Pangea es la introducción instrumental armonizada de rigor que nos imbuye en Quinta herejía, un corte de puro heavy metal con la guitarra solista aullando como un lobo en una noche de luna llena y el riff principal surgiendo entre las estrofas. Le sigue el riff roquero de Hasta morir (para siempre) una declaración de principios en pro del metal en donde bajo y batería llevan las riendas del tema hasta la irrupción del estribillo (una irresistible letanía que cantarás una y otra vez y que aquí, como en otros cortes, se refuerza con los coros de los vocalistas de Sölle, Blast Open, Monasthyr y Arenia), y en el que una poderosa parte instrumental intermedia se corona con una cautivadora armonía. Tu nombre empieza con una melodía de guitarra que da paso a una veloz línea sobre la que viaja la voz de Kike, la cual adquiere una tonalidad que puede recordarte a la de Juan Gallardo de Ángeles del infierno. Soy como soy y Libre son piezas con unos riffs destripadores y es sobre todo en la segunda de éstas en donde la producción de Dani G. brilla por derecho propio, dotando a la música de gran profundidad y concediendo a cada instrumento su espacio. 
Ahora yo es la power ballad del disco, con una original línea melódica vocal, con Nieto subiendo octavas en el crescendo y la banda entrando a quemarropa. Un mero espejismo de calma ante la llegada de Resurrección, un tema que bebe directamente de ese Nuevo Testamento titulado “Painkiller”, con unos redobles brutales de batería y unas inflexiones de voz que se mueve entre tonos agudos y agresivos. El viaje más largo (Ítaca) es un corte que comienza con una solemne línea de bajo que, tras la irrupción de la batería, da paso a un ritmo palpitante con las voces de los coros astures dando la réplica a la de Enrique que profiere aquí unos agudos de aquellos que hielan la sangre. Tanto en esta canción como en la anterior, su rango vocal, las inflexiones en las subidas y el deje a la hora de acabar los versos me han traído a la memoria la característica interpretación de Adrián Barilari de Rata Blanca. 
Los cántabros cierran el álbum con el poderoso riff de Te quiere atrapar en donde destacan unos sugerentes giros vocales, un cambio de ritmo en el puente y una titánica parte instrumental final. 
Éstos montañeses impíos han tomado a rajatabla el dogma irrefutable de la fe metálica revelado por los dioses del metal y han alcanzado con creces su propósito de hacer que el metal continúe latiendo con todas sus fuerzas. Si entre tus bandas capitales se encuentran Judas Priest (genuflexión), Saxon, Accept, Iron Maiden o Ángeles del Infierno, y los versículos de sus canciones son tu credo, Herejía no te van a decepcionar. ¡Una apuesta segura!
Sitio web: www.facebook.com/herejiaband (M.M.)

domingo, 2 de febrero de 2020

AMENTI: “Fuerza Vital” (2019) (Duque Producciones)


1. Sueños 2. Ángel exterminador 3. Corazón bravo 4. Es tiempo de despertar 5. El enviado 6. Sin miedo 7. Fuerza vital 8. A sangre y fuego 9. Un solo camino 10. Renacer

“Fuerza vital” es el debut discográfico de la banda española -localizada en Villalba de los Alcores, Valladolid- Amenti, bautizada con uno de los nombres que recibía el purgatorio en la religión egipcia. Los pucelanos se crearon en el año 2013 de manos del batería Javier Pérez y el guitarrista Javier Fernández, a los que se unió el bajista Miguel Ramos y, posteriormente, el vocalista Juan Lozano (ex Avalanch), el guitarrista Pablo Rueda y el teclista Rafa García quién ha acabado de dar forma definitiva al sexteto (si bien cabe subrayar que los teclados han sido grabados por Manuel Ramil, productor y actual miembro de Avalanch). El estilo de Amenti se encuentra orgullosamente arraigado en el power metal europeo (aquel que tanto seguimiento tuvo a finales de los noventa y al que ellos añaden ahora sutiles pinceladas de heavy metal melódico), y en donde -entre trabajadas partes instrumentales, soberbias melodías y cuidados estribillos- destaca el papel preponderante de los teclados despuntando de forma insultante por encima del resto de los instrumentos a lo largo de todo el trabajo. 
Sueños es un corte de power metal fiel a los cánones más clásicos del estilo, con una preciosa melodía de guitarra, un solvente doble bombo, unas estrofas con diferenciadas cargas instrumentales y unos teclados que estallan en el estribillo.
Las deliciosas notas iniciales de corte oriental y el suntuoso ritmo de batería que nos presenta Ángel exterminador, junto a ese riff sincopado sobre el que fluye la voz, dan forma a una excelente pieza que podría estar firmada por los Kamelot más progresivos. 
Las cuerdas arpegiadas y la voz seminarrada de Lozano nos sitúan en los preludios de la batalla de Corazón bravo que empieza a renglón seguido con la batería y unos teclados orquestales a los que después se les acopla una veloz línea de guitarra que nos guía hasta el matador puente y el épico estribillo. Una combinación que puede recordar a Tierra Santa y cuya influencia la banda vuelve a retomar en A sangre y fuego, un tema en donde brilla el melódico crescendo vocal del estribillo y el solo compartido con el teclado que nos evoca a Stratovarius. 
La cadencia de la guitarra y la sonoridad de los sintetizadores de Es tiempo de despertar le dan al tema un toque muy heavyroquero que me ha hecho pensar fugazmente en Sangre Azul. El fulgurante inicio de Sin miedo da paso a un ritmo cabalgante sobre un colchón de teclados con cierto sabor a los Avalanch de “Llanto de un héroe”, reservándonos un cambio de tempo con la llegada del puente y el excelente verso principal. 
El tema que titula el álbum es un fenomenal medio tiempo con una embelesadora melodía de teclados, unos coros sintetizados y un estribillo cargado de emotividad, mientras que en Un solo camino el poderoso riff y la fastuosa batería se hacen acompañar por una nueva armonía de tintes arábigos en una fabulosa canción con múltiples cambios de ritmo.
Pero tal y como me sucedió con “La llama eterna” de Avalanch, el timbre de voz de Juan no me engancha en absoluto y ese es un escollo insalvable para disfrutar al cien por cien de la escucha de “Fuerza vital”. Todo y con eso, no quisiera que una simple apreciación echara por tierra el trabajo, el esfuerzo y la dedicación que seguro ha comportado grabar un primer disco de tan sobresaliente factura. Un plástico que ha contado con la rotunda producción de Alberto Rionda y que hará las delicias de los seguidores de la primera hornada de bandas españolas tales como Avalanch, Tierra Santa o Warcry.
Sitio web: www.amenti.es (M.M.)

jueves, 23 de enero de 2020

ETERNAL BREATH: “World Of chaos” (2019) (Sliptrick Records)


1. My Redemption 2. Never Surrender 3. Need For Speed 4. Fire 5. Fight For Metal 6. Follow Your Dream 7. Power And Glory 8. Hard Life 9. The Greatest Loss 10. Revenge 11. Y.P.M.O.

Aunque los principios de Eternal Breath se remontan al año 1996 en la ciudad belga de Wielsbeke de la mano de los guitarristas Andy Polfliet y Marino Decaluwé, no fue hasta 2016 -después de veinte años de historia entre los que se cuentan la publicación de tres demos, constantes cambios en sus filas, un parón y su consiguiente regreso- que lograron grabar su primer larga duración, “The Joker”. El año pasado y con invariable alineación (Robin Vancayseele y Decaluwé a las guitarras, Aaron Soen al bajo, Kenny Geerts a la batería y Polfliet a la voz), volvieron con “World Of Chaos”, un trabajo en donde nuevamente dejan su impronta con un estilo a medio camino entre el heavy metal y el speed/thrash de la vieja escuela americana. 
En el lado thrashy de la balanza nos encontramos con My Redemption, Need For Speed y Revenge, cortes con ritmos de batería aceleradísimos, riffs afilados, cambios de tempo y las recurrentes inflexiones agudas de la voz de Andy presentes a lo largo del disco. 
En el extremo diametralmente opuesto nos topamos, por una parte, con Follow Your Dream, una power ballad en toda regla con inicio acústico y eficaz entrada de la banda al unísono, emotivo estribillo y un inesperado cambio de ritmo precediendo al solo de guitarra y, por la otra, con The Greatest Loss, una composición que empieza con cadenciosa lentitud, toma velocidad con las primeras estrofas y se desacelera para recibir el estribillo con un dueto entre Andy Polfliet y la voz invitada de Tiffany Veys, quien se hace acompañar por las notas de su piano. 
Y en un punto intermedio, moviéndose en un terreno más próximo al power americano, Never Surrender tiene una línea de guitarra palpitante y un estribillo tan resultón como el de Power And Glory -que además nos brinda una épica parte coral intermedia-, Hard Life genera un magnetismo que te atrapa desde el primer momento, mientras que Fight For Metal es una oda en defensa del género a ultranza, con musculosas guitarras y, de nuevo, una estrofa principal para cantar con el puño en alto.
Un álbum que a bien seguro sabrán paladear los fans de bandas cercanas a Exodus, Overkill, Death Angel, Sanctuary o Metal Church. ¡Cátenlo!
Sitio web: www.eternalbreath.be (M.M.)

miércoles, 8 de enero de 2020

HELLSCREAM: “Hate Machine” (2019) (Pure Steel Records)


1. There Will Be Blood 2. Firestarter 3. Weight Of The World 4. Oubliette 5. Zero Recall 6. Slaves Of The Sand 7. Hate Machine 8. Another Angel Down 9. Payback 10. Blood Rite 11. Wake The Demon 12. Generation Kill

Bajo el nombre de Hellscream se esconde el proyecto conjunto que el guitarrista David “Conan” García (Cage, Three Tremors) y el vocalista Norman Skinner (Imagika, Niviane, Skinner) concibieron en 2012 y que un año más tarde daba a luz al debut “Made Immortal”. Tras un largo periodo de tiempo en el que cada uno ha estado ocupado en otras aventuras, Norman y David han decidido dar continuidad a su alianza con “Hate Machine”, un segundo lanzamiento en el que han reclutado a la base instrumental de los también californianos Cage (Alex Pickard al bajo, Casey Trask a la guitarra y Sean Elg a los tambores) para ofrecernos un power metal americano de alto octanaje -íntimamente emparentado con el de sus respectivas bandas madre- con el extra de tener un ojo puesto en el heavy metal tradicional.
Una breve melodía de guitarra es el detonante de There Will Be Blood con una voz rasgada acompañada por un poderoso riffage, un posterior cambio de ritmo marcado por una acelerada batería y un canto más agresivo, y un estribillo secundado por unas líneas vocales melódicas que contrastan con algún sucinto tono gutural. Y es que el despliegue de registros de Skinner a lo largo del trabajo será una constante: en la brutal Zero Recall la voz aguda y sucia en los versos iniciales -con un aire a la de Tim Ripper” Owens- se alterna con otra gutural y con diversos fragmentos narrados, y termina con un fabuloso solo armonizado; en Another Angel Down -mientras Task marca el riff y García desgrana la melodía- el bueno de Norman se explaya con tonos semiguturales, tesituras rasgadas y otras más melódicas, mientras que en la colosal Blood Rite el registro limpio y medio de los primeros versos da paso al fuego cruzado entre las inflexiones agudas y las extremas que confluyen en el estribillo. Y hablando de estribillos, Weight Of The World tiene uno con una fenomenal melodía y unos fantásticos tonos agudos, Wake The Demon atesora otro con una harmoniosa y pegadiza línea vocal con gruñido final, y Generation Kill empieza con unos particulares teclados, y se corona con voces rasgadas y agudas doblándose en una cadenciosa estrofa principal.
Mención aparte merecen el tema homónimo y Payback, unas bombas incendiarias de puro thrash metal. Concretamente en este noveno corte, el sonido de un arma amartillada es el pistoletazo a una andanada letal, con una batería inconmensurable y un Skinner redoblando esfuerzos en su performance.
Las puertas del inframundo han vuelto a abrirse y están liberando de nuevo gritos infernales … ¡Todo un caramelo para aguerridos seguidores del US metal!
Sitio web:
www.facebook.com/hellscream666 (M.M.)

miércoles, 25 de diciembre de 2019

ARENIA: “La voluntad de las estrellas” (2019) (Rock CD Records)


ACTO I - REDENCIÓN: 1. Metamorfosis (Obertura) 2. Alcanzar el Sol 3. Retando a la Eternidad 4. El Último Aliento 5. La Piel del Enemigo
ACTO II - TRIUNFO: 6. El Camino de Hiperbórea III - El Llanto de la Tierra 7. Volver a Empezar 8. Conjuro Infernal 9. Mirando al Mar
ACTO III - APOTEOSIS: 10. Sigue la Leyenda 11. The Last Breath (Bonus Track)
 
Arenia, vencedores del concurso FestiAmas 2018 y ganadores en el apartado "Grupo Revelación" de los Premios Amas 2019 -celebrados ambos en su Asturias natal, en el noreste de España-, someten irremisiblemente nuestra firmeza con su reciente “La voluntad de las estrellas”. Éste titánico trabajo, inspirado en el libro “Señores del Olimpo” de Javier Negrete, es la segunda parte de su anterior “El atardecer de los sueños” (2017) con el que cierran la trilogía -iniciada con su debut “Cuando el mundo despertó” (2011)- alrededor de los mitos de la cultura griega clásica basándose en los doce trabajos de Heracles. Los gijoneses, con un line-up inalterable desde su formación en 2009 (con los fundadores Eduardo Dizy a la guitarra y Alejandro Fernández a la batería, Raquel Rodríguez a los teclados, Fran J. Santos a la voz y Roberto Suárez al bajo), nos ofrecen su power metal mitológico de corte conceptual -acuñado por ellos mismos como metal mítico- a modo de ópera metálica ciclópea, dividida en tres actos repletos de arreglos orquestales y sinfónicos, coros épicos y con un increíble elenco de colaboraciones de primer orden nacional e internacional.
Tras Metamorfosis, la intro de rigor, el disco arranca con Alcanzar el Sol un veloz trallazo de puro power metal con un poderoso riff, una infranqueable batería, teclados disparados a diestro y siniestro, y una voz que va subiendo tonos hasta alcanzar el estribillo, secundada allí por unos épicos coros interpretados a lo largo de todo álbum por los cantantes invitados de las bandas astures Blast Open, Vendaval, Taranus, Monasthyr y María Butoh. Retando a la Eternidad lleva un ritmo palpitante sobre el que se desliza la voz, contiene una bonita armonía de guitarra en la parte central y unos intensos rugidos marciales en la estrofa principal. El Último Aliento es espectacular: un riff brutal, doble bombo y una guitarra sangrante acompañan el sugerente juego de la voz invitada de Dani G. (cuyo peso específico en la obra va más allá de las labores de producción) que combina una casi susurrada con otra que va creciendo en intensidad hasta alcanzar unos fantásticos tonos agudos que dan paso al hímnico estribillo. El solo corre a cargo de Markus Pohl (Mystic Prophecy) al igual que en el bonus track, la versión en inglés de este mismo tema y que cuenta con la colaboración estelar de Henning Basse (Firewind). 
El Camino de Hiperbórea III – El Llanto de la Tierra es el interludio, con la guitarra española de Antonio Carballo, que marca el inicio del segundo acto con la fenomenal Volver a Empezar, cromada por unos teclados de aires góticos, una fantástica melodía, un solo muy hardroquero de Nathan Cifuentes y unos coros descomunales. El riff oscuro y el denso ritmo de Conjuro Infernal cuentan de nuevo con Dani G. que incorpora algún tono gutural y nos brinda un logrado dueto con las voces corales. Mirando al Mar es una soberbia power ballad con unos crescendos orquestales y vocales típicos de Manowar, que además cuenta con la inestimable participación del Coro joven de Gijón dirigido por Santi Novoa (Warcry).
El tercer y último acto se centra en la colosal Sigue la Leyenda, un desmedido medio tiempo de diez minutos en donde las notas de bajo comandan la música hasta convertirla en pura épica. Dani G., Isra Ramos (Avalanch), Ladi Ani (Last Days Of Eden) y Marcos Rodríguez (Rage, Diolegacy) se reparten el protagonismo vocal en esta pieza de embriagadora cadencia, coronada por unos colosales coros magistralmente entretejidos entre cambios de ritmo cargados de agresividad y una armonía a dos guitarras cien por cien Helloween.
Impecable trabajo en todos los sentidos. ¡Sencillamente sobresaliente!
Sitio web: www.arenia.es (M.M.)

domingo, 8 de diciembre de 2019

NOCTURNIA: “La tempestad” (2019) (Duque Producciones)


1. Siempre hay un lugar 2. Cenizas 3. Negro sentimiento 4. Tempestad 5. Leviatan 6. Estigma 7. Heroes de bronce 8. Ahora que no estás 9. Hijos de la derrota 10. Sólo un instante 11. Soy la tormenta

Desde Toledo, en plena Mancha castellana, nos llega “La tempestad”, el sexto desafío discográfico de Nocturnia, cuyos trabajos anteriores han sido siempre objeto de estudio en RRWZ. En este nuevo álbum, la banda alcanza un nuevo cénit creativo, en el cuál -sin abandonar su power metal melódico- despliegan, como ellos mismos afirman, un sonido más duro, potente y directo que confiere mayor contundencia a los temas. En esta madurez y evolución juegan un papel determinante el crecimiento apreciado en la voz de Alberto Symon que, en éste su segundo trabajo con la banda, muestra una mayor gama de matices que en su antecesor “Tierra de cobardes” (integrándose a la perfección con los cada vez más habituales guturales de César Arroyo), y la abrumadora relevancia -mayor, si cabe, que en otras producciones- de los teclados de Gómez-Selles, aportando la suma de ambos aspectos unas sobresalientes líneas melódicas. 
El disco se abre con Siempre hay un lugar, con la voz de Alberto subiendo varios tonos hasta llegar al estribillo, en donde el veloz doble bombo -inconmensurable la labor de Jose Roldán a lo largo de todas las pistas-, el protagonismo de las teclas y una vertiginosa línea de guitarra construyen un tema cien por cien Nocturnia. Cabe destacar que, tras la grabación de este redondo, los guitarristas fundadores Rober y Salva han abandonado la formación, entrando en su lugar Javier Villanueva (Easy Rider) y Manu Acilu (Death & Legacy).
Los modernos sintetizadores de Cenizas dan paso a un frenético ritmo entrecortado de guitarra, con la voz gutural del bajista en la parte final del puente, el cantante doblándose la suya en el estribillo y un magnífico solo de Alberto Rionda quién también se ha encargado de la producción. 
La estructura de Negro sentimiento incluye unos fantásticos y sutiles cambios de ritmo, mientras que Tempestad es un medio tiempo de musculosas guitarras, con una segunda estrofa que irrumpe con un ritmo sincopado en donde voces limpias y guturales se encuentran en un final cargado de intensidad. 
Leviatan empieza con un fantástico riff secundado por los teclados que introducen la primera estrofa ataviada con unos brutales redobles de batería, mientras que en la segunda los arrolladores guturales que la poseen son tan terroríficos como la demoníaca criatura a la que cantan. Heroes de bronce es la épica por excelencia: las preciosas sonoridades orquestales son la antesala de un pesado riff y una melodía de guitarra cargada de tintes heroicos, mientras que las voces de Alberto y César -guiadas por un cortante ritmo palpitante y unos sintetizadores disparados entre las palabras de cada verso- van alternándose diferentes fragmentos, dotando al tema de una inusitada potencia basada en el contraste de ambos registros. 
Las melódicas teclas escoltadas por unas musculosas guitarras introducen Ahora que no estás, un rutilante medio tiempo que va ganando en intensidad hasta culminar en el emotivo estribillo. La banda vuelve a poner la directa en la galopante Hijos de la derrota que abraza un sentido y pegadizo verso principal, y cierra por todo lo alto su más reciente capítulo con Soy la tormenta, repleta de ricas variaciones de tempo y una última andanada de guturales.
Excelente trabajo de una gran banda -resiliente por definición- que, sin abandonar su personal sello, crece en cada nuevo álbum. ¡Recomendadísimo!

miércoles, 27 de noviembre de 2019

FRETLESS: “Damnation” (2019) (Pure Steel Records)


1. Unholy War 2. Burn 3. Let’s Get High 4. Higher Ground 5. Black Widow 6. Black Moon 7. Spread Your Wings 8. Damnation 9. No More 10. Sweet Cherie 11. This Is My Home 12. Spellbound 13. Freedom

Los hardroqueros suecos Fretless nos brindan su segundo larga duración tras “Local Heroes”, su debut publicado hace ya ocho años y del que consiguieron colocar un tema en el juego Rock Band y otro en uno de los cortos de la serie Jukka Brothers de la MTv.  En “Damnation” la banda capitaneada desde su fundación en 2009 por el cantante y guitarrista Patte Carlsson que en la actualidad se hace acompañar por Linus Andersson a la guitarra, Lasse Strand al bajo y Ludwig Tornemalm a la batería, así como de otros tres músicos que participan como invitados puntuales en varios de los temas del álbum, ahonda en su infalible combinación de corrosivo hard rock y heavy metal clásico de ascendencia teutona, destilando energía a raudales, fogosas guitarras y piezas melódicas y pegadizas lideradas por la personalísima voz rasgada de su líder.
La cinematográfica Unholy War es una peculiar introducción con la que Fretless nos dispone para la descarga del abrasador Burn, con un fantástico mano a mano entre el riff de guitarra y el Hammond de Per-Erik Eliasson, cuyos teclados vuelven a prender en el incendiario estribillo.
Let’s Get High empieza con los guitarrazos compartiendo protagonismo con la inconmensurable batería que dan paso a un ritmo pulsante y endiablado, acompañado de unos latentes teclados guiando las estrofas hasta la vibrante cantinela.
El compás marcial de Higher Ground lleva el inequívoco ADN de Accept en sus guitarras -con ese recuerdo a la inmortal “Princess Of The Dawn”- y en el letal coro del verso principal.
La banda tampoco baja el pie del acelerador en Black Widow con un poderoso riffage que -tras un desconcertante silencio- desemboca en otra galopada de ritmo palpitante en donde las guitarras iniciales se recuperan para dar la bienvenida al intenso estribillo.
Black Moon es una licencia al rock más clásico de esencia blues y guitarras acústicas, con un poderoso fragmento en el que la distorsión se hace con las riendas del tema.
Spread Your Wings retoma el pulso con guitarras de cadencia cabalgante; el tema que titula el plástico atesora un soberbio trabajo de teclados junto a castrenses arengas destinadas al público de los conciertos, y la genial No More empieza con un riff que va creciendo en intensidad en la misma medida que la voz se torna más agresiva y rota a medida que trascurren las estrofas y llegan al coral e imbatible verso principal.
Sweet Cherie es un sensacional corte roquero y directo; This Is My Home es otra pista devastadora en donde el protagonismo se lo lleva la gran labor de la producción de la voz; Spellbound es un tema cañero con una nueva aparición de Dennis Forsbergb al bajo (que ya ha hecho acto de presencia en Let's get High), mientras que Freedom reúne dos diferentes registros vocales que se van alternando en cada sección para cantar al unísono el título con el que se cierra el disco y en el que Mattias Bergstedt vuelve a encargarse de la batería como ya hizo en Black Moon, Sweet Cherie y This Is My Home.
Parte de la crítica ya se han aventurado a describir la música contenida en “Damnation” como un cruce entre la de Pretty Maids y Accept. ¡Magnífico álbum, sin lugar a dudas!
Sitio web: www.facebook.com/fretlessband (M.M.)

domingo, 10 de noviembre de 2019

SACRILEGE: “The Court Of The Insane” (2019) (Pure Steel Records)


1. Celestial City 2. Lies 3. The Court Of The Insane 4. Bring Out Your Dead 5. Depression 6. No Bequeath 7. The Prophet 8. Unhinged Mind 9. I Can Hear The Silence 10. Ride Free

Los Sacrilege a los que hoy reseñamos su más reciente referencia discográfica son -según afirman ellos mismos - la primera banda, de las muchas que lo han hecho posteriormente, que se fundó bajo ese nombre. Éstos profanadores oriundos de Gillingham se formaron en 1982 y tras un par de demo-tapes, sucumbieron a la desilusión y desaparecieron cinco años más tarde. En 2007, el cantante y guitarrista fundador, Bill Beadle, decide reflotar la banda regrabando material antiguo y, posteriormente, componiendo nuevas canciones con las que edita tres trabajos. En 2012, el grupo vuelve a la actividad en directo y tras alguna que otra compilación y dos nuevos álbumes de estudio acompañados por multitud de cambios en su alineación -una constante desde sus comienzos- el incansable Bill (junto al batería Neil Turnbull, el bajista Jeff Rolland y el guitarrista Paul Macnamara) edita este nuevo larga duración bajo el título de “The Court Of The Insane”. En él la formación desgrana un heavy metal clásico, sin estridencias ni florituras, con destellos de gothic -apuntalados por la impostación de la voz y el uso medido de los teclados- y chispazos de doom -sostenidos por la pesada y oscura cadencia de algunos pasajes-, siendo esta combinación la que le concede una identidad singular al sonido del cuarteto británico. Personalmente el disco me ha gustado, aunque debo advertir que la excesiva duración y linealidad de la mayoría de temas, así como la desnudez con la que se atacan los estribillos, son aspectos que restan puntos al producto final.
Las siniestras notas iniciales de Celestial City dan paso a un medio tiempo con marchamo propio -que también llevan marcado a fuego el tema título, Depression y Unhinged Mind-, en donde los tenebrosos teclados y las pesadas guitarras -descendientes directas de Sabbath- se adhieren irremisiblemente a sus entrañas.   
Lies es metal de pata negra con un ritmo cabalgante sobre el que fluye la voz y un pegadizo puente con una acertada entonación interrogativa; No Bequeath -con el toque doom en sus primeros compases- sigue la senda de la pieza anterior, coronada por unos hímnicos versos precediendo el estribillo; I Can Hear The Silence conserva ese mismo patrón acompasado, pero con una estrofa principal que busca ser más melódica (aunque una vez más se ve limitada a la repetición del título de la canción de forma recurrente) y algunos acordes que invocan a los de la inmortal Breaking The Law de los legendarios Priest, mientras que por su lado, Bring Out Your Dead, con una cinematográfica atmósfera, contiene un riffage muy Maiden y un par de logrados cambios de ritmo. 
The Prophet empieza con un suave arpegio y una atribulada voz, y continua vigorosamente con la banda a pleno rendimiento, con la línea de guitarra marcando la melodía de las estrofas y el riff principal haciendo lo propio en el puente. Finalmente, Ride Free da carpetazo al álbum con una inesperada tesitura de heavy rock ochentero con vago recuerdo al sonido de Saxon, completamente diferente a la que se ha respirado durante todo el disco.
Los seguidores de las bandas olvidadas que crecieron al amparo del movimiento de la NWOBHM y que lustros después disponen un nuevo advenimiento, están de enhorabuena: “The Court Of The Insane” les entusiasmará.
Sitio web: www.sacrilegenwobhm.com (M.M.)

domingo, 27 de octubre de 2019

PICTURE: “Wings” (2019) (Pure Steel Records)


1. Line Of Life 2. Wings 3. Little Annie 4. Is It Real 5. Blown Away 6. No Place To Hide 7. Empty Room 8. Never Enough 9. Still Standing 10. Stroke

No voy a poner en tela de juicio los cuarenta años de carrera de Picture, pero debo apuntar que la banda holandesa nunca me encontró en su nómina de fans. Tampoco presté interés alguno en su regreso a principios de 2008 -tras un largo silencio de veintiún años- ni a sus dos discos posteriores. Y aunque me duela reconocerlo, este “Wings” (tercero tras su vuelta y el primero que graba la formación original, compuesta por Laurens “Bakkie” Bakker a la batería, Rinus Vreugdenhil al bajo, Jan Bechtum a la guitarra, Ronald van Prooijen a la voz, y la reciente incorporación de Appie de Gelder como teclista y segundo guitarrista) ha pasado por mi reproductor sin pena ni gloria. En su décima producción de estudio, la banda continúa facturando un heavy rock primigenio inspirado en la NWOBHM (con especial idolatría por Saxon) con un fuerte poso de hard rock, en donde apreciamos guitarras aserradas, riffs ametralladores, buenas armonías, destacables solos y una voz cruda y tosca.
Entrando en materia, una melodía de guitarra sirve de extraña introducción a Line Of Life que despega posteriormente con un riff martilleante marca de la casa y unos punteos sangrantes entre las estrofas, mientras que, por su parte el tema-título nos regala unos teclados en la onda Uriah Heep/Deep Purple y una elegante voz de Ronald van Prooijen que se perfila en ese tono nasal tan personal de Biff Bifford (¡los mayores deseos de una rápida recuperación desde RRWZ!). Is It Real, Never Enough y Still Standing también beben de la escuela de Bifford y sus Saxon, a pesar de que, en este último corte en concreto, la melodía del estribillo puede recordar al del famoso tema de Grand Funk Railroad “We’re An American Band”.
No Place To Hide tiene un riff muy hardroquero con un excelente trabajo de la guitarra rítmica y de nuevo esa reminiscencia vocal del guerrero sajón, y, por otro lado, Empty Room empieza con una fugaz melodía de guitarra que da paso a un monumental riff y a unas acertadísimas segundas voces. Ya en la recta final, la extensa Stroke nos brinda una guitarra de ritmo cabalgante sobre la que Van Prooijen modula brillantemente su garganta.
En conclusión, los de Hilversum retoman su legado allí donde lo dejaron con sus tres primeros y clásicos álbumes, pero sin la brillantez y la frescura de la que hacían gala en aquellos tiempos. ¡Imprescindible para los amantes de las bandas de culto que continúan luchando por obtener el reconocimiento colectivo que aún hoy les da la espalda!
Sitio web: www.pictureband.nl (M.M.)

martes, 15 de octubre de 2019

BLIND CROSS: “Merciless Time” (2019) (Pure Steel Records)


1. The Hammer And The Nail 2. Doublecross 3. Blind Nation 4. Her Invisible Friend 5. Rise Or Fall 6. Bioluminosity 7. The Leviathan 8. Tear It Down 9. Infrared 10. Martial Law 11. The Yetis Call 12. Sledgehammer

“Merciless Time” es el primer lanzamiento discográfico de Blind Cross, el proyecto creado por el guitarrista Rocco Stellmacher (Gorgons Eyes y ex-Mind Odissey) quien se ha aliado con el bajista Matze Hörold y al batería Andy Korte (ambos exmiembros de Double Action) para grabar la base rítmica del álbum, y ha contado con la inestimable participación del puertorriqueño Juan Ricardo (Sunless Sky, Wretch, Ritual y Dark Arena) para poner voz a sus textos.
El cuarteto germano-americano toca un hercúleo heavy metal guiado por los patrones de la escuela teutona, repleto de buenas melodías, riffs sencillos y efectivos, y espolvoreado con una pizca de hard rock. 
The Hammer And The Nail comienza el trabajo de manera prometedora con ese ritmo cabalgante que lo hace avanzar como un corcel desbocado y la increíble voz de Ricardo mostrándose como un cruce bastardo entre la de Geoff Tate y la de Bruce Dickinson cuando se dispone a encarar las partes más agudas. Pero a partir de ese momento, a medida que avanzan los temas, el disco pierde gas y se desinfla a pasos agigantados: las líneas vocales, las estructuras y los ritmos de la mayor parte de los temas (sirvan como ejemplo Doublecross, Blind Nation o The Leviathan) son demasiado uniformes y se asemejan en exceso, convirtiendo la escucha en una rutina previsible que acaba por aburrir al oyente. 
Sorpresivamente, cuando parecía que todo estaba perdido, el riff entrecortado de Tear It Down con unos agudos propios de King Diamond y un solo de guitarra excelente, los vientos de power metal europeo de Infrared con la banda a plena potencia y la garganta de Ricardo escupiendo fuego, el veloz riff y la colosal batería de Martial Law con su estribillo rebosante de épica y Sledgehammer, con una demoledora estrofa principal heredada de la mejor escuela germana, obran un pequeño milagro y hacen que el redondo acabe de manera convincente.
“Merciless Time” es trabajo con luces y sombras, y siendo objetivos obtendría un aprobado justo. Es un correcto álbum de heavy metal, con un buen sonido y en el que participan unos excelentes músicos (eso nadie puede rebatirlo), pero para hacerse valer entre tanta propuesta novedosa, Blind Cross necesitaran algo más que un contundente rush final.

martes, 1 de octubre de 2019

HEAVY GENERATION: “The Spirit Lives On” (2018) (Sliptrick Records)


1. Born To Rock 2. Fire Steel Metal 3. No Control 4. Blood And Sand 5. Heavy Generation 6. Path Of Denial 7. My Spirit Lives On 8. Odin 9. Warriors 10. March Until The Grave 11. No More Mercy

“Headbangers, metalheads, guerreros, hermanos y hermanas del metal repartidos por todo el mundo”: los italianos Heavy Generation “renaciendo del fuego del heavy metal” proclamaron a los cuatro vientos que el género continuaba más vivo que nunca publicando en septiembre del año pasado su prometedor debut “The Spirit Lives On”. Estos defensores de la fe iniciaron en 2015 su particular cruzada, fruto de la alianza entre el bajista Marco Marchioni y el baterista Marco Stefani, a los que un año más tarde se les unieron Fabio Cavestro como guitarrista e Ivan Giannini como cantante. El cuarteto practica desde entonces un heavy metal enmarcado dentro de la nueva ola de bandas de metal tradicional, complementado con grandes dosis de true y mucha épica, lo que les lleva a sonar como un cruce entre Iron Maiden, Hammerfall y Manowar.
El disco empieza con la definitoria Born To Rock y prosigue con la hímnica Fire, Steel, Metal  en donde la línea de bajo y la batería se apoyan en un lacerante riff para secundar los coros del final de las estrofas y el irrebatible estribillo. 
Un riff veloz, con unas guitarras inconmensurables sustentando los versos, y un excelente puente son la carta de presentación de No Control que nos reserva un final apoteósico con la sección rítmica y las seis cuerdas echando chispas y la voz escupiendo agudos incendiarios. 
Los redobles de batería y los porosos acordes otorgan a Blood And Sand una cadencia realmente majestuosa, mientras que Heavy Generation es una reafirmación de identidad en toda regla, con unos gritos marciales en el puente ideados para levantar el puño antes de encarar el verso principal. 
Una excelente ambientación nos pone en situación para recibir el espectacular medio tiempo Path Of Denial. Una voz gutural sobre una inalterable línea de guitarra se va alternando con otra limpia que comandará las estrofas bajo unos densos acordes clamando por la negación de las lacras de la sociedad actual. 
Un insólito riff de bajo, junto a la original estructura del estribillo, es la gran baza con la que nos sorprende el tema título. Por otro lado, la imperial batería sobre la que caminan custodiadas las primeras estrofas de Odin son la antesala de un fenomenal cambio de ritmo que desemboca en un heroico puente y un belicoso estribillo. 
Hay algo en Warriors que suena vagamente a Running Wild y March Until The Grave, merced a unas inflexiones vocales tomadas de Eric Adams, recuerda a Manowar. No More Mercy, el número final, empieza con una batería sincopada y un riff cercano al groove, llega a su ecuador con un estribillo “matador” y termina con una apocalíptica rendición instrumental.
 “The Spirit Lives On” es un trabajo aferrado a la tradición metalera y al orgullo de pertenecer a ella. El disco cumple a la perfección con este cometido de salvaguardar la incorruptible esencia metalúrgica, aunque para llegar a las puertas de Valhalla, los de Varese deberán demostrar mucho más. Heavy Generation están listos para llevar su metal a todos los rincones del mundo. ¿Estáis con ellos? 
Sitio web: www.heavygeneration.com (M.M.)

martes, 17 de septiembre de 2019

TOY CALLED GOD: “#Socialvangelism” (2018) (Sliptrick Records)


1. United Corporations Of America 2. Just You and Me 3. Punch Life In The Face 4. Nothing But A Lie 5. Stain Of Mind 6. She 7. Pretend 8. Miss Me 9. Take A Bullet Not A Selfie 10. Eleanor Rigby 11. #Socialvangelism

Toy Called God, la banda estadounidense que lleva desde 2010 “descargando energía en estado puro, destruyendo ciudades enteras en una sola noche, pervirtiendo la mente de los jóvenes y sorbiéndoles el cerebro, y manteniendo ocupados a los quiroprácticos realizando manipulaciones de las vértebras cervicales”, volvieron en septiembre del año pasado para advertir al mundo del “#Socialvangelism”, el nuevo axioma colectivo que narra como “el uso de las redes sociales se han convertido en parte trascendental de la vida de muchas personas, haciéndolas patológicamente dependientes de esos canales”. Este es el concepto sobre el que pivota el cuarto álbum de este grupo de metal contemporáneo que suma influencias alternativas, toques de hard rock y pinceladas de groove metal a su propuesta. A pesar de lo jugoso de ésta, la manera como el cuarteto -afincado en el área de la Bahía del norte de California y formado por el guitarrista Patrick Donovan, el vocalista Marcus D. Lance, el bajista Damian Lewin y el baterista Jacob Baptista- conjuga estos estilos me ha dejado bastante frío y, tras varias escuchas, no ha conseguido modificar mi indiferencia. 
Just You and Me empieza con el melódico estribillo de influencia metalcore y unas gruesa guitarras que da paso al bonito dueto entre Marcus y la voz invitada de Melissa Mari representando a la perfección la historia de dos amantes que, pese a estar sentados el uno frente al otro, rompen su relación a través de las redes sociales. 
Punch Life In The Face, She y Pretend son canciones con intensos crescendos instrumentales. Pretend, por ejemplo, comienza con unas sinuosas notas de guitarra sobre las que canta la voz desnuda; después de los primeros versos, entra la banda al unísono e irrumpe la distorsión con unas musculosas guitarras que presagian la llegada del verso principal y el consiguiente solo que arranca a continuación. 
Nothing But A Lie esconde un riff mastodóntico, unas guitarras “psicodélicas” por debajo de las estrofas, un melódico puente y un estribillo letal con reminiscencias al 5 Minutes Alone de Pantera. Miss Me tiene un fantástico riff empastado con la batería y su torpón doble pedal, y Take A Bullet Not A Selfie comienza con unas guitarras muy roqueras que dan paso a un riff cargado de groove sobre el que se desarrolla todo el tema hasta la llegada del estribillo en donde se recupera la parte inicial. 
Eleanor Rigby es el cover roquero que la banda hace del tema de los Beatles, prescindiendo de la sección de cuerda original, imprimiéndole mayor velocidad y añadiéndole un par de solos. El trabajo termina con el tema que titula el álbum, una fantástica pista en la cual los aires grunge de la batería, la guitarra y la voz son la antesala de un denso y eléctrico fragmento que nos conducirá hasta el estribillo, el brillante solo y el fantástico trabajo instrumental posterior.
Toy Called God ha puesto sobre la mesa la amplia variedad de sus influencias y las ha cocinado a fuego lento. Si Alice In Chains, Godsmack, Metallica y Pantera te parecen ingredientes suficientes para elaborar una suculenta receta, ¿a qué esperas para hincarle el diente a #Socialvangelism? 
Sitio web: www.toycalledgodband.com (M.M.)