lunes, 6 de mayo de 2013

A TRANSYLVANIAN FUNERAL: “Gorgos goetia” (2013) (Forbidden Records)


1. Cold Blood and Darkness 2. Burning Astral Hunger 3. Light Cast Out 4. The Supreme Rite of Transmutation 5. Fear 6. Mars Exalted In Capricorn 7. Moonchild 8. Night Hags 9. Percival In Black Armor 10. Ten of Swords 11. Hymn to a Gorgon 12. Goliath Resurrected

Ya a partir del arte de tapa no quedan muchas dudas: esto es true/cult/raw black metal, y todo se confirma cuando presiono el play y las primeras influencias ya aparecen: Burzum y Darkthrone a la cabeza, pasando por el omnipresente Bathory. El resultado del cocktail es “Gorgos goetia”, tercer disco de A Transylvanian Funeral, esta one-man-band únicamente integrada por Sleepwalker, quien se hace cargo de todos los instrumentos y las voces de este álbum.
Las grandes similitudes con las bandas mencionadas son decididamente un arma de doble filo. Lo que para algunos puede ser un discazo, para otros puede ser un compendio de afanos descarados. Las canciones en si no son creativas, pero no es originalidad lo que busca este oriundo de Arizona, sino potencia, fuerza y velocidad. Musicalmente el disco cumple sólidamente con su old school black metal 90’s bien al estilo escandinavo, estructurando los temas en forma pareja y homogénea, y sin caer en la monotonía. En determinados pasajes hasta se animan con algún que otro elemento progresivo, lo cual en mi opinión está de más y surge un poco descolocado dentro de la avalancha de riffs crudos que muestra el álbum. Tal vez si hubiese que pedirle algo a A Transylvanian Funeral sería un clásico, uno de esos temas que te quedan grabados en la cabeza y que hacen que la banda trascienda, y lo mas cercano es sin dudas “Burning astral hunger” (una autentica lección de black nordico), seguido de cerca por el inmenso “Hymn to a Gorgon”, otro mazazo entre los ojos.
Como dije, no estamos ante la nueva redefinicion del género ni mucho menos, pero para aquellos que ya pasamos los 40, A Transylvanian Funeral nos arranca un lagrimón recordando los viejos buenos tiempos y nos hace ver que hay quienes mantienen bien alta la bandera del verdadero black metal.