1. The Creature 2. Summer's Over 3. Hell House 4. It Cannot Be 5. Bloody Hands 6. Scream Evil! 7. The Deep 8. It's Me 9. One Last Breath 10. Pieces of You 11. The Hunt 12. Back Home 13. As I Crumble
jueves, 2 de abril de 2026
RISE FROM YOUR GRAVE: “The new flesh reborn” (2025) (We Are Horror Records)
viernes, 20 de marzo de 2026
RETURN TO DARKNESS: “Eternal” (2025) (Divebomb Records / Tribunal Records Inc.)
1. Eternal Chain 2. Pain 3. White Sea 4. Quarter to Ten 5. I Remember 6. HBIT 7. All in Time 8. Another World 9.Texas BBQ 10. Wouldn't You Like to Know 11. Go Away
En los últimos años parece que el latido del mundo se haya acelerado de forma incontrolada y que sus habitantes hayamos enloquecido completamente. Nuestra existencia está sometida a un ritmo de vida frenético y la sociedad, gobernada por una cultura de la inmediatez que hace que todo tenga que ser de uso fugaz y de consumo rápido, se ha visto arrastrada a prescindir del valioso tiempo necesario para detenerse y pensar.
Los estudiosos mencionan el uso de la tecnología como uno de los factores desencadenantes de esta celeridad vital, pero lejos de querer iniciar un debate crispado sobre las bondades y las maldades de los adelantos en el ámbito del conocimiento, querría compartir la reflexión de como este nuevo uso ha afectado de pleno al consumo de música en estos últimos veinticinco años. El acceso inmediato e infinito a las discografías completas de cualquier banda a través de las plataformas de streaming, ha desvirtuado absolutamente la más noble y universal de las artes. Esta “sobrecarga informativa” hace que cinco segundos sean suficientes para indultar o condenar al olvido la obra de cualquier formación que en otras circunstancias -cuando durante el siglo pasado las canciones de un elepé se reproducían del derecho y del revés, y se extraían diferentes lecturas con cada nueva escucha- recibiría una atención más profunda y minuciosa.
Quizás haya sido este el motivo por el cual el lanzamiento digital del álbum “Eternal” de los thrashers norteamericanos *Return To Darkness, haya estado deambulado por la red desde el año 2022 sin despertar demasiado interés entre los consumidores de música en línea. Y quién sabe si ha sido el deseo de reparar la injusticia humana, el que ha llevado a la discográfica Divebomb Records a recuperar aquellas canciones y publicarlas en junio de 2025 en una edición limitada por los amantes del formato físico, ofreciendo así a estos seguidores la posibilidad de escuchar el trabajo con la pausa y la atención requeridas. ¿Será este el factor clave que hará emerger de la oscuridad a los neoyorquinos? Generalmente, estos casos acostumbran a confrontar dos realidades que cruelmente no siempre confluyen: por un lado, encontramos las inagotables ganas e ilusión del grupo para dar a conocer su música, mientras que por la otra se choca con el desinterés y la apatía de un público sobreexpuesto que solo reacciona brevemente a aquello que sobresale de la norma. Pero antes de sacar conclusiones apresuradas, hagamos un poco de historia para ver la hoja de méritos de este quinteto.
Formados en el contado de Rockland por Jon Ciorciari y Greg Paravati a las guitarras, Forrest Leighton a la batería (los tres provenientes de Sadistik Ritual), Ron Roshong al micrófono (exmiembro de Torment) y Sean Weiss al bajo (procedente de Prowler), Out Of Darkness operaron entre 1990 y 1996, y durante estos años publicaron una única maqueta grabada a los Phoenix Studios. Si bien después de esta demotape continuaron componiendo más material, la ausencia de un sello que apostara por él hizo que el desaliento se apoderara del grupo y lo dejaran correr. Pero después de casi treinta años sin dar señales de vida, el fundador Jon Ciorciari -ajeno al infortunio y mostrando una inquebrantable perseverancia en su cometido- aprovecha el confinamiento forzado por la pandemia de la covid-19 para reunir telemáticamente a los cinco componentes originales de Out Of Darkness y, con el remodelado nombre de Return To Darkness, decide lanzar al mercado “Eternal”, un trabajo que incluía la regrabación de lo mejor de lo mejor de la cosecha surgida durante el periodo de la encarnación en la década de los noventa. Los temas, con un evidente lavado de cara y una producción actual, desentierran la particular interpretación de un thrash metal técnicamente pulcro y con acento melódico (sobre todo por la voz de Ron Roshong que en White Sea puede llegar a recordar a la de Mr. Shadows de Avenged Sevenfold) que, según la nota de prensa, gustará a los fans de Metallica, Slayer y Pantera, y entre los cuales tendríamos que contar también a los de Anthrax.
La versión en disco compacto que hoy nos ocupa y que conserva la grabación y la producción original de Jonny Rod (el alter ego de Ciorciari), ha sido remasterizada por Jamie King Audio y supervisada por Mathew H. Rudzinski de Tribunal Records Inc., mientras que el libreto ha sido renovado con ilustraciones, letras y fotos completamente nuevas, y la portada ha relevado la imagen de la ensangrentada puerta cerrada a cal y canto de un local nocturno localizado en un inhóspito callejón, presente en la edición digital, por la de una tenebrosa casa escondida en medio del bosque.
Entrando propiamente en materia, si bien lo han titulado “Eternal”, como es sabido todo álbum tiene un principio y un final... Así, el envolvente riff de Eternal Chain que nos conduce hasta los melódicos versos del estribillo, que saltan por los aires con el veloz cambio de ritmo reforzado por unos beligerantes coros, es la acometida que marca los primeros compases del trabajo.
Pain es una fantástica pieza que esconde una descarga de abrumadora contundencia formada, por un lado, por el muro impenetrable de la batería de Forrest Leighton y las guitarras de Jon Ciorciari y Greg Paravati, y por la riqueza de registros por parte de Ron Roshong en la hora de atacar las líneas vocales.
White Sea no acaba de arrastrarnos hacia sus aguas, a pesar de su indeleble cadencia acompasada, mientras que la inmediata Quarter To Ten desata a boca de jarro la vertiente más groove del quinteto y el título I Remember, con su cadencia arrastrada, pegajosa y oscura, nos presenta otra cara de los americanos salpicada por la viscosa densidad del doom.
HBIT (Heart Beat In Time) es un tema correcto dentro de los parámetros del estilo, pero no vas más allá de esto. En cambio, All In Time nos ofrece un riff indeleble encima del que la interpretación de Roshong se mueve magistralmente entre la rabia impresa en las estrofas y la intensidad melódica del estribillo.
Another World puede recordarnos fácilmente a Pantera, puesto que su patrón compositivo es notablemente próximo al de la banda de los hermanos Abbott, principalmente por el tipo de riffage pesado y rítmico y por las líneas vocales preñadas de agresividad.
El bajo contundente de Sean Weiss se convierte en la columna vertebral de Texas BBQ, una pieza que en poco más de dos minutos concentra ritmos entrecortados, cambios de tempo y un verso principal que vuelve a enfocarse hacia territorios más melodiosos de los que podríamos imaginar.
Wouldn't You Like To Know con su embelesadora cadencia sincopada te hace agudizar el oído desde el primer compás, y el profético título Go Away, un fantástico rock “metalizado”, indica la irrefutable consumación del álbum. Un disco con unas canciones largamente meditadas y fruto de la pasión desmesurada por el thrash de cinco personas que creyeron que su herencia no podía quedarse silenciada bajo las tinieblas y vuelven al corazón de la negrura para recuperarla.
Ahora, con conocimiento de causa, detengámonos un momento, reduzcamos el intenso ritmo existencial y aprovechemos para dar un par de vueltas a los interrogantes planteados a comienzos de la reseña. ¿La existencia anodina de Out Of Darkness fue sólo consecuencia de la mala fortuna y de la travesía del desierto a la que se tuvo que enfrentar el metal durante la primera mitad de la década de 1990? ¿El poco interés generado por la edición digital de ”Eternal” se deriva sólo de la inconsistente y excesiva celeridad con la cual decidimos -con el simple movimiento de un dedo- si una canción vale o no la pena? ¿Y finalmente, será esta publicación en disco compacto la que permitirá una escucha paciente y hará emerger en los seguidores del metal las virtudes de una formación que había sido condenada al ostracismo? ¿O contrariamente, los esfuerzos de músicos y discográfica no servirán ni siquiera para que Return To Darkness se gane un reconocimiento testimonial en el nicho destinado a las formaciones irrelevantes? En tu interior la respuesta está, joven headbanger...
Sitio web: www.returntodarknessmusic.com (M.M.)
domingo, 8 de marzo de 2026
MORDETH: “Hermetic Creation” (2025) (Heavy Metal Rock Records / Sacramental Records)
lunes, 26 de enero de 2026
CRYSTAL SKULL: “Arcane Tales” (2025) (Underground Symphony Records)
1. Prelude To Darkness (Intro) 2. Gates Of Skull 3. Prisoner In The Night 4. Stormbreaker (Turok's Axe) 5. Hall Of Eternity (Intro) 6. Ancient's Ritual 7. Am-Aras (Black Lord) 8. The Underdark 9. Queen Of The Black Moon (Erevyn's Fate) 10. Horizon's Nightstorm (instrumental) 11. Defenders 12. Glory Or Damn 13. Homecoming (Regdar's Tragedy)
Cinco años después de publicar “Ancient Tales” (el primer capítulo de la trilogía fantástica que narra el viaje de tres héroes a través de un mundo devastado), el puntal que ha estado al pie del cañón de Crystal Skull desde 2007, Claudio "The Reaper" Livera, ha decidido darle continuidad discográfica. Y lo ha hecho mediante un segundo trabajo que, como su predecesor, hará perder la cabeza a los amantes del power/speed metal de ascendencia germánica que bebe de las fuentes de Running Wild, Gamma Ray y Blind Guardian (los tres nombres con los que mejor se identifica el proyecto personal de Claudio Livera) y que tampoco no hace ascos al influjo de los británicos Iron Maiden. Si pusieran en una batidora los riffs galopantes de los primeros, los coros gloriosos de los segundos y la temática fantástica de los terceros, seguramente obtendríamos como resultado una aleación muy fiel a la que nos ofrecen Crystal Skull en “Arcane Tales” y que se puede fraguar con términos como velocidad, épica y melodía.
En comparación con “Ancient Tales” (en el que Livera puso la voz, grabó las guitarras junto con Marco Falanga y se encargó él sólo del resto de los instrumentos), la sónica general de esta nueva entrega goza de una mayor madurez y riqueza, a buen seguro y en gran parte, por la incorporación al proyecto del batería Fabio Tomba y el vocalista Lorenzo Nocerino, dos excelentes fichajes a los que cabe sumar la colaboración en varios temas del bajista Andrea Franceschi y los guitarristas Alessandro "Nervo", Alex Corona y Carlo Venuti. Las incorporaciones de Tumba y Nocerino (a las que también hay que añadir recientemente la del guitarrista Alessandro Visintin), conforman una banda de pleno derecho, lejos del embrionario proyecto en solitario a través del cual Livera quería dar vía libre a su pasión por el power metal alemán, paralelamente a su contribución en Black Raven y Violent Assault en donde tocaba la guitarra y el bajo, respectivamente.
El nuevo trabajo, publicado físicamente como digipack de lujo de edición limitada, ha sido producido por los propios Crystal Skull en sus estudios, y mezclado y masterizado por Alberto Melinato en los Bridge Produzioni Audio Studios. Todos ellos han remado hacia la misma dirección, aquella profundamente fijada en la sonoridad de los álbumes que las bandas de referencia de “The Reaper” Livera lanzaron durante la década de los noventa.
Como muy bien explica la nota de prensa que acompaña al lanzamiento, la travesía del enano Turok, el mago Regdar y el elfo Erevyn continúa por el mundo mágico de Arendal que ha sido devastado por el ejército del Señor de las sombras Am-Aras y serán las nuevas batallas, pruebas e, incluso, luchas personales internas las que guiarán las peripecias de los tres héroes en la búsqueda del antiguo poder de las calaveras de cristal que debería derrocar al despiadado tirano. Este argumento de épica fantástica aparece perfectamente plasmado en la imagen de la cubierta, obra de Fabio Babic (ilustrador de la novela gráfica “Dragonero”), concebida como si fuera la portada de una novela de fantasía a través de la que los lectores pueden hacerse una clara idea de lo que se encontrarán en el interior.
Prelude To Darkness, una introducción con tintes cinematográficos, comienza con una breve narración de la historia que se desarrollará a través de los siguientes doce cortes y enlaza a continuación con una sección instrumental con unas armonías de clara influencia “maidenesca”.
Gates Of Skull, tiene un bravo matiz marcial y una sonoridad más cercana a la banda de Rolf Kasparek y sus piratas de Port Royal, y en la que Nocerino deja las primeras muestras de su versátil registro.
En la extensa Prisoner In The Night hay un agradable resabio a la obra de Kai Hansen cuando emprendió su travesía hacia la Tierra de la libertad y, en consecuencia, el estribillo y el latido global del tema vienen preñados de épica majestuosa.
Stormbreaker (Turok's Axe) es el primer sencillo que precedió la publicación del álbum. Según palabras del multiinstrumentista de Gorizia, la canción se había concebido para transmitir de forma fiel el poder de la nueva hacha del enano y, por tanto, debía golpearnos de forma directa e implacable. Y es así como nuestros oídos reciben el poderoso riff y el hímnico coro de esta arrolladora canción.
Ancient's Ritual, precedida del breve epílogo Hall Of Eternity, comienza con una llameante melodía de guitarras, progresa hacia una cadencia más pausada y oscura -que encaja como un guante con su trasfondo de hechicería- y con la estrofa principal recupera el inalterable pulso homérico latente en el disco.
Am-Aras (Black Lord), con un riff constante e imparable y una batería rauda y galopante, retumba despiadadamente vertiginosa, mientras que la armonía con la que se fusiona el solo es sencillamente maravillosa.
En The Underdark la banda nos presenta un mid tempo cercano al heavy metal de corte clásico que en palabras de Livera nace de las entrañas de antiguos mitos y oscuros reinos olvidados, y en Queen Of The Black Moon (Erevyn's Fate), desde la irrupción del verso inicial, es imposible no revivir la grandilocuencia con la que nos atraparon sus compatriotas Rhapsody.
La breve instrumental Horizon's Nightstorm es el preludio de Defenders, un tema con el que los italianos reanudan la agresividad y la velocidad fusionadas con melodía, una fórmula que reduplican en Glory Or Damn (Turok's Damnation) con dosis extra de ardorosa épica y agudos penetrantes.
Homecoming (Regdar's Tragedy) es la mayúscula epopeya de casi diez minutos con la que Crystal Skull concluyen la segunda parte de su trilogía. Una sublime y compleja composición con pasajes acústicos, fragmentos intensos, atmósferas diversas y ritmos cambiantes que pone la guinda a “Arcane Tales”.
En resumidas cuentas, Crystal Skull parece haber abierto nuevamente un portal multidimensional a través del cual se viaja a la época en la que el power metal era el centro gravitatorio del género. Con “Arcane Tales” la formación ha creado un disco al que fácilmente se le puede colgar el sambenito de ser un refrito de claras y manifiestas influencias, pero es consabido que el verdadero propósito de Claudio “The Reaper” con este proyecto no es otro que disfrutar sin trabas de difundir la esencia de los fundamentos que definen un estilo que le apasiona y que idolatra. Teniendo esto presente, es un disco sobradamente logrado, honesto, sincero y apasionado como para embelesar tanto a los seguidores de formaciones como Blazon Stone, Rocka Rollas y Stormwarrior, como a los de Grave Digger o Iron Savior. Y no olvidéis su arenga: ¡Los amos del Cristal cabalgan con vosotros! ¡Los señores de la Calavera vuelven a alzarse!
Sitio web: www.facebook.com/CrystalSkullProject (M. M.)
domingo, 4 de enero de 2026
ORBSTRUCT: "Ostracism" (2025) (Paragon Records)
Después en la canción del nombre del albúm Ostracism con un poco de variación en la línea de guitarras/batería, un poco más rápida, pero volviendo con ese ritmo y tempo.
Posteriormente en Ice Insulation tenemos un inicio ambientado de forma genial, oscuro y sombrío, con las guitarras de inicio abriendo el compás junto a la batería, tiene esta canción un ritmo lento y denso, donde la voz se compone siendo un poco más nítida sin que la parte musical la opaque.
Después en Sunflowers on Our Fields con un buen inicio algo atmosférico pero posteriormente nos asalta un ritmo y línea musical semejante a la canción anterior y así podemos seguir con las demás canciones.




